Tuesday, October 27, 2009

Miopía

Hola

Curioso que te escriba una carta, cuando nos vemos todos los fines de semana para tomar un café ¿No?...No tengo valor para decirte a la cara una cosa y te la tengo que decir por carta...

Ya hace 20 años que nos conocemos, ¿te acuerdas de lo mal que nos llevábamos al principio? Estábamos sentados juntos en clase y me acuerdo que eras tan seria y yo era tan cabroncete...Todo cambio con quince años, como teníamos el mismo apellido estábamos sentado juntos (otra vez) en clase y nos tocó hacer un trabajo sobre Ramón y Cajal. Recuerdo que me pediste si no me importaba ir a tu casa a hacer el trabajo, porque tenías que cuidar esa tarde de tu hermano. Yo pensaba que tu hermano era pequeño, por eso cuando de camino a tu casa te pregunté la edad de tu hermano y me dijiste que era más mayor que nosotros, te debí poner cara rara. Me explicaste que tu hermano tenía un problema en el cerebro y no era autónomo, que no hablaba, no podía caminar y necesitaba que le cuidarais siempre. Fue en ese momento cuando te empecé a mirar de otra manera, tu hermano era tan mayor como el mío y eras tú la que cuidaba de él.

Cuando llegamos a tu casa tu hermano estaba en el salón sentado en su silla, estaba viendo la tele. Nosotros estuvimos trabajando toda la tarde también en el salón y él estuvo tan tranquilo viendo la tele y durmiendo. Llegaron tus padres justo cuando me marchaba y en el momento en el que me despedía de todos, tu hermano se empezó a inquietar mucho, se retorcía en su silla de mala manera y hacía ruidos...Yo me quedé a cuadros porque fue una situación completamente inesperada y bastante incomoda. Tu madre y tu os lo llevasteis a su habitación para tranquilizarlo. Tu padre mientras me llevaba a la puerta de vuestra casa me contó que a veces le pasaba, que no me preocupara. “Esto le pasa cuando quiere decirle algo a alguien y claro como no puede, pues se pone muy nervioso, pero no te preocupes que no es culpa tuya” me explicó tu padre...

Desde aquel día cada vez que subía a tu casa o veía a tu padre paseando a tu hermano en la silla por el barrio, esa escena se repetía...Y por mucho que me dijera tu padre que no era culpa mía, me hacía sentir fatal. De hecho dejé de subir a tu casa a buscarte, porque pensar que tu hermano se iba a poner así por mi culpa, me hacía sentir fatal.

Pasó el tiempo, terminamos la carrera y yo me marché a otros países a la aventura pero nuestra amistad se ha mantenido todo este tiempo. Por eso cuando vine con las orejas gachas de París, supe desde el principio que podría contar contigo, para tomar esos cafés y fumar esos cigarrillos clandestinos (con más de treinta años y todavía nos escondemos para fumar tabaco, que vergüenza)...Y debe ser que cuando uno está derrumbado, tiene cierta tendencia a volver a los lugares en los que fue construido y fue feliz. Por eso cuando me dijiste que tenías un álbum de fotos cojonudo del viaje de fin de curso que hicimos a Italia, no me lo pensé dos veces y fui contigo a tu casa para verlo.

Volví a entrar a tu casa y volví a ver a tu hermano sentado en su silla. Hacía ocho años que no me veía y me reconoció nada más verme. Y de nuevo se repitió la escena, tu hermano se alteró, gritó un poco, de inmediato tu padre tuvo que calmarle y llevárselo a otra habitación. Tu padre volvió con nosotros y se disculpó como siempre, pero dejo caer una duda “¿Qué te querrá decir? Todo este tiempo sin verte y ¿qué coño te querrá decir?”.

Y por primera vez me sentí idiota, porque durante todo este tiempo había pensado en la situación desde mi punto de vista, yo era el protagonista y la victima de las escenas que tu hermano montaba cuando me veía...Pero nunca me paré a pensar en tu padre que no podía entender que quería decir tu hermano por mucho que él se alterase. Tampoco pensé en tu hermano que por mucho que gritará o se agitara, difícilmente se hacía entender...Sólo pensaba en mí y yo era lo de menos en todo aquello.

Me sentí tan egoísta y tan mal en ese momento, que lo único que se me ocurrió fue esta carta...No sé si te la enviaré o no y ni siquiera sé si servirá de algo...Es una manera como otra cualquiera de echarle un vistazo a lo que menos me gusta de mi....

16 comments:

Mr Blueberry said...

Relato completamente ficticio... Inventado con retales de aquí y de allí...No me ha pasado nunca nada parecido...

Pero si me ha pasado que a veces no me he dado cuenta de las cosas hasta que ha pasado el tiempo y era un poco tarde.

Abrazotes

una más... said...

Ficticio pero tocando la fibra..personalmente me ha encantado y bueno.. todos nos sentimos un poco a veces el ombligo del mundo o nos cegamos sin ver más allá, será un defecto del ser humano, una tara o algo por el estilo..jajajaj
Me ha gustado esta entrada diferente a lo que nos tienes acostumbrados.
Besote Mr. Blue ( Junior ) ;)

Reikjavik said...

Pues me ha encantado el relato, además lo has contado de tal forma que se te mete dentro, muy dentro y te remueve las entrañas y hasta que no he leído tu aclaración pensaba que era un hecho real. Y sí, muchas veces sólo pensamos que existe nuestro punto de vista y la cagamos o la cagan con nosotros.

Un abrazo.

JOAKO said...

Muy bueno tío, llegas a la fibra, y es totalmente creible, al 100%, eso es muy difícil de conseguir.

Mescalina said...

"Y debe ser que cuando uno está derrumbado, tiene cierta tendencia a volver a los lugares en los que fue construido y fue feliz".

Me gusta.

:)

Belén said...

Bueno, muchas veces los otros nos remueven cosas...

Besicos

Thiago said...

Bueno, hoy me has dejado a cuadros. Venía a buscar otro de tus post llenos de íronía y -porque no decirlo- un poco de cinismo. Esos posta delicados como el vidrio de tu memoria que llenos de humo de tabaco, me hace descubrir siempre una canción, como la banda sonora de tu blog.... Y hoy me encuentro si, el mismo humo del tabaco y tus recuerdos, pero en un plan mas intimista y tierno, casi compasivo, que te humaniza más si cabe.

Creo que ponerte en el punto de vista del pobre desgraciado no es nada egoísta, es por tu parte muy generoso. No deja de ser inquietante pensar que te quería decir el pobre chaval. Pero es conmovodero que de alguna manera adoptes su situación y te pongas en su lugar aunque solo sea unmomento.

Desde luego, hay vidas y vidas, eh... para quejarnos luego.

Bezos.

Terapia de piso said...

La ignorancia puede generar lo más grandes prejuicios.

Blueberry esta es la forma como me encanta leerte.

Ojalá pudiera leerte más así.

Un abrazote.

José Roberto Coppola

Ryoga said...

que buen relato,cuando lo lei pense que era una historia real y es que es muy conmovedora

Odiseo de Saturnalia said...

Inventado con retales... dice.

Pues no dejes nunca que se pasen esos retales... sin expresarlos.

Lucía Corujo said...

Puf...aunque no sea real es una historia maravillosa, muy emotiva, y con moraleja.
Un gusto haberla leído.
Un saludo!

El músico helado said...

me as dejado sin palabrass.... llega a adentro

Un besote ;-)

jordicine said...

Pues yo me lo había creído al ciento por ciento. Has sabido transmitir la angustia que sentías perfectamente. Hasta yo he pensado, joder con el hermano, que hable ya el cabrón! Ja ja ja. Pues nada, me alegro de que no sea verdad. Un abrazo.

Sureña said...

Bueno, yo creo que es una de las cosas que nos hace humanos, a todos nos ha pasado.

Oye, ¡cómo vuelves! muy bien llevado todo... :)

Besicos

Anonymous said...

Supongo que eso no has pasado a todos....
Curiosa entrada, pero me ha gustado, mucho.
Un besazo
Pau

Anonymous said...

Nos ha pasado a todos, quería decir, que ya parezco disléxica.
Mas besos....