Monday, February 23, 2009

Cruzándonos en las escaleras mecánicas

Llegué a la estación de Cuatro Caminos con Interpol atronando en mi I-Pod, me encanta ese grupo. Era una tarde gélida del otoño de Madrid, así que aproveché que Cuatro Caminos es una de las estaciones más profundas del metro de Madrid para ir poniéndome la bufanda y cerrarme el tres cuartos marrón al que tan buen uso he dado en botellones diversos, mientras subía a la superficie...

Tenía que subir cinco tramos bastante largos de escaleras mecánicas, para salir a la Glorieta de Cuatro Caminos. Esta es una zona de Madrid que ha cambiado mucho con el paso del tiempo, la zona ha recibido la llegada de inmigrantes y los comercios tradicionales, conviven con los comercios de latinos, chinos y musulmanes y con las diversas franquicias que te encontrarías en cualquier lugar del mundo...Mi idea era comprar cuerdas para la guitarra y luego ver una “peli” en versión original en los Renoir, que aunque son unos cines bastante cutres, siempre tiene su encanto ver una “peli” a tu aire (si soy de esos raritos a los que no les importa ir al cine solo)

Todo esto lo iba pensando mientras me disponía a subir las infinitas escaleras de la estación...Nada más entrar en el primer tramo de escaleras mecánicas me aparté hacia la derecha, para dejar pasar por la izquierda a aquellos que tuvieran más prisa y dejé que las escaleras mecánicas hicieran el esfuerzo de subirme, mientras tanto observaba a las personas que iban bajando por las escaleras mecánicas de bajada. Fue en el tercer tramo de escaleras cuando la vi, ella bajaba a la estación de metro de la que yo salía...¿Sabes cual es esa sensación que sientes en el estómago cuando ves a alguien que ha sido importante para tí por sorpresa? Es como si el estómago se te cerrase de pronto. Procuré disimular lo mejor posible la sorpresa y respiré profundamente para que no se me notara lo incomodo que me sentía...

Cuando nos cruzamos esboce una leve sonrisa y la saludé levantando las cejas, ella me saludó con un gesto de su mano y también sonrió...Estaba cambiada, a pesar de que solo había pasado un año y medio desde la última vez que la había visto, el tiempo parecía una losa que la pesaba bastante...Imagino que ella pensaría de mi algo parecido...Justo en el momento en el que ella me iba a decir algo, giré la cabeza y miré hacia delante, no quería hablar con ella...

Seguí dejando que las escaleras mecánicas hicieran el trabajo de subirme, mientras me concentraba en no mirar para atrás...Acometí la subida del cuarto tramo de escaleras mientras Interpol seguían atronando en mi I-Pod y en ese momento me relajé y me sentí estupidamente orgulloso por lo simbólico de mi gesto...Al fin y al cabo ella estaba fuera de mi vida y en el pasado y eso lo mantuve...Probablemente puedas pensar que soy un mal educado o que no cuesta tanto saludar a alguien, pero ¿para qué?...Si alguien no ha querido lo mejor de tí, que le puedes dar después de que lo haya rechazado, ¿una conversación falsa y vacía, llena de lugares comunes?

No es mi estilo

(Nota: Aclaro que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, esto fue una idea que se me ocurrió subiendo por las escaleras del metro de Cuatro Caminos, que son infinitas, no me cruce con nadie...Siento si he dado una impresión equivocada, pensé que con la etiqueta de desvarios diversos se sobreentendía que era ficción...Abrazotes)

13 comments:

Thiago said...

jajaa que razones tienes. Mejor cargarse de dignidad que reabrir viejas heridas.... Y la invariable marcha de las escaleras mecánicas hace imposible el regreso al pasado...

Sin contar que estos encuentros no buscados te escoñan la canción que estas escuchando en ese momento, jajaa

Bezos

manuespada said...

Creo que yo habría hecho lo mismo vaquero, para qué abrir túneles sobre los que ya han caído todas las piedras. Un abrazo.

berrendita said...

Hace poco me crucé con alguien a quien le dí lo mejor y pasó mi alma por un turmix. Ni siquiera alcé las cejas. Mantuve una mirada orgullosa, casi desafiante, por encima de mi bufanda, mientras a él se le salían los ojos de las órbitas esperando mi reacción, que no fue ninguna: sólo pasar y dejarlo atrás sin volver la cabeza.

Supongo que mi rostro dibujó la misma sonrisa que te acompañaba a tí en el tramo final de aquellas escaleras.

Un beso. :)

Pareidolia said...

Sé de lo que hablas, esa sensación que tan bien has explicado...No hay necesidad de detenerse para hablar cuando todo ya está más que hablado y no por ello uno ha de pasar por mal educado, sino por coherente.
Cuando vaya en el metro y tenga tiempo me bajaré por Cuatro Caminos...
Besicos

Terapia de piso said...

Bravo por ti.
Por cierto soy de los que va al cine solo.

Saludo grande.

José Roberto Coppola

Belén said...

Olé querido, muy bien!!!!

El viernes me llamó un ex... me engañó con dos tías más y me llama para desearme lo mejor después de leer el post del miércoles... lo mandé a escaparrar de una manera educada y con la sonrisa en la boca, siempre...

Besicos

Mr Blueberry said...

Antes de nada, este post no es una descripción de la realidad, es un y si me pasara esto...Uno de mis desvarios diversos, me gustaría saber como reaccionaría si me pasara de verdad...Siento si he dado una imagen que no es la real...

Thiago, si señor, esos encuentros son una putada, pierdes el hilo de la canción, me pasa lo mismo con los músicos ambulantes...Abrazotes

Manuespada, segundas partes nunca fueron buenas, salvo en "El padrino", ¿No? Abrazotes

Bueno berrendito, veo que no era un desvarío mío, que la realidad supera la ficción...Bien por tí, sonrisa merecida la que te llevaste...Abrazotes

Cuatro Caminos en la línea 6 Pareidolia, si esa estación no está en el infierno debe estar muy cerca, porque es lo más profundo que he visto en Madrid...Abrazotes

Bueno Jose Roberto, reitero que no es una historia real...El cine solo, tiene un punto muy chulo, yo me megaconcentro en la peli que da gusto...Abrazotes

Mucho mejor por tí Belén, la sonrisa y la educación siempre, aunque sea para mandar a escaparrar a alguien...Un abrazote

Mr Blueberry said...

Berrendito no Berrendita, ay Madre que cagada, mis disculpas, el dedo que se me ha escapado

Abrazotes

Mescalina said...

A mi no me parecen cutres los Renoir de cuatroca.

Chula la historia, un poco como de máquina "y si" del profesor Farnsworth :)

Sureña said...

Ayer lo leí sin la aclaración final... :)

Bueno, sea verdad o mentira, la hipocresía es una de las peores cosas que existen en cualquier faceta de la vida, así que actuar como nos dicte la conciencia me parece genial.

Besicos

mon said...

Hola, es mi primera vez...jajajaj...mi primera visita a tu blog y ya estoy enganchado. Me gusta tu estilo y, sobre todo, la música que presentas. Me gusta descubrir nuevas propuestas. Así que andaré por aquí...
La historia muy buena, muy real. El pasado sólo sirve para estorbar al presente.

Saludos

Mr Blueberry said...

¿El profesor qué Mescalina?La idea surgió un poco así ¿Y si me cruzo con ésta que haría?...La sala 4 de los Renoir de Cuatro Caminos, no me gusta nada, lo siento, es pequeña y la pantalla es chunguilla...Abrazotes

En este caso Sureña, no es tanto lo que me dictaría la conciencia, sino la autoconservación...Un abrazote

Pues muchas gracias por pasarte Mon y grcias por dejar tu comentario. El pasado es parte del presente, tampoco conviene desdeñarlo a la ligera...Feliz de que te pases por aquí...Abrazotes

Estela said...

Has hecho muy bien... creo que eres un tío inteligente y no te has dejado vencer por la tentación de mirar atrás... un beso muakkk